La semana laboral de 4 horas

¿Qué harías si fueras a morir mañana?

Todos morimos un día. Me gustaría que tomases esta frase como un recordatorio. La mayoría de la gente vive la vida como si esta afirmación no fuera con ellos. Y su fundamento de vida es el carpe diem. Pero cuando asimilas el hecho de la muerte y empiezas a tomar cada decisión teniéndola en cuenta, acabas siendo consciente de que la muerte puede enseñarte todo acerca de como vivir. ¿Qué harías si fueras a morir mañana?

¿Sabes una cosa? La mayor parte de las personas que se encuentran en su lecho de muerte, no se arrepienten de las cosas que han hecho, si no de las que no. Muchos de ellos dicen que su gran arrepentimiento es vivir la vida que otro quería para ellos y no la que querían realmente. Por eso, cuando tomas consciencia acerca de la mortalidad, es muy probable que te des cuenta de las cosas que realmente son importantes para ti.

¿Has pasado alguna vez la prueba de la lápida? Este examen mental básicamente consiste en pensar en qué te gustaría que escribieran en tu tumba. Básicamente es preguntarse por nuestra finalidad en la vida. Si las cosas que hacemos en nuestra vidas no sirven como complemento a nuestra finalidad, nos sentiremos desgraciados y será mucho más difícil alcanzar el éxito. Por ello para poder renacer tienes que morir primero, no en un sentido literal, pero deberías imaginártelo y tomar consciencia de ello. ¿Que harías si fueras a morir mañana?

Todos tenemos sueños en los que pensamos a diario, el problema es que la vida no siempre es como nosotros queremos. Todos esos sueños quedan enterrados por el día a día. Por eso tienes que hacerte esta pregunta ¿Qué harías si fueras a morir mañana?

Imagínate que estás en un cruce, si vas a la derecha vas a por tu sueño, pero si vas a la izquierda sigues por el mismo camino aburrido en el que estás. Normalmente tomas el segundo porque hay muchos riesgos y nunca tenemos claro si nuestro sueño es la decisión correcta. Aquí es donde tienes que imaginarte si tu futuro yo se arrepentiría de esta decisión, si es así, hazlo.

Seguramente habrán cientos de cosas que te gustaría hacer, y por eso deberías realizar una bucket list (lista de cosas por hacer) con todo aquello que quieres hacer algún día. Y ahora me dirás, vale tengo hecha una lista pero no tengo ni dinero ni tiempo para hacerlas. Voy a decirte algo, el problema de los objetivos personales es que no ponemos un deadline para hacerlo.

Tenemos fechas para todo el resto, para pagar el alquiler, para estudiar un examen, para entregar algo en el trabajo. Pero ¿Y tú? ¿Qué hay de ti? De la misma manera que hay consecuencias cuando no llegas a un deadline en tu trabajo o en cualquier otro ámbito, las consecuencias de no cumplir con tus objetivos son igual de malas que el resto. Tenemos la mala costumbre de decir cosas como, lo hago mañana, la semana que viene, o el año que viene. Pero al final llega un día en el que pensarás, mierda, es muy tarde. Es por eso que deberías aplicar la ley de Parkinson a tu vida, pues un objetivo se expande en el tiempo hasta llenar el tiempo que dispones para hacerlo.

Normalmente cuando piensas en una bucket list, piensas en cosas como saltar en paracaídas o viajar a algún lugar exótico. Me gustaría que te olvidases por un momento de todo lo que crees saber sobre este tipo de listas y pensaras en las 12 categorías de la vida: Vida saludable, intelectual, emocional, carácter, espiritual, amor, visión parental, vida social, finanzas, carrera, calidad de vida y visión. Con esta técnica, puedes conseguir crear un mapa mental de lo que quieres conseguir mientras mantienes el balance en todas las áreas importantes de tu vida.

Tómate tu tiempo para trabajar en este ejercicio ( puede tomarte días o semanas), y luego pregúntate ¿cómo te sientes? ¿Has descubierto algo de ti mismo de lo que no eras consciente antes? ¿Has encontrado claridad en un área de tu vida?

1 comment
  1. Pues la verdad, he superado ya en dos años la “fecha de caducidad” que me habían pronosticado, así que cualquier día puede ser el último.
    Y sabéis qué hago viviendo en un continuo “último día”?
    Nada especial.
    Disfruto de lo sencillo de la vida: el amanecer, un café negro bien cargado, escuchar música de mi juventud, ver los ojos de mi mujer…
    Creo que cuando se nos pone al límite es cuando nos mostramos tal y como somos: unos sencillos, otros opulentos, algunos sofisticados, otros simples…
    Pero eso sí, hay que aprender la lección: cuando sabes que no te queda tiempo el tiempo “sabe” distinto, como el último cigarrillo, el último beso o el último adiós.

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