Lo que te han contado es mentira, emprender es un puto infierno.
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Ser competitivo es una mala ideología

Nos han enseñado que para triunfar en la vida tenemos que ser mejores que los demás. Desde muy pequeños nos inculcan una absurda obsesión por la competencia. Sacar mejores notas que los demás, ganar en cualquier tipo de prueba, lo importante no es participar por mucho que nos vengan con ese cuento. Lo importante es pasar por encima a todos los demás. Lo importante es ser competitivo hasta morir.

La ideología de la competencia está muy arraigada en nuestra sociedad hasta el punto que distorsiona nuestra manera de pensar. Nos han hecho creer que ser competitivo es una necesidad, un mandamiento de la sagrada Biblia de la vida. Y nos quedamos atrapados en el bucle competitivo aún sabiendo que cuanto más compitamos, menos ganaremos.

Nuestro sistema educativo es un reflejo de esta obsesión por la competencia. Las notas académicas evalúan la competitividad entre los estudiantes. Se nos enseñan prácticamente las mismas asignaturas de la misma manera a todos. En cambio, los resultados son muy distintos. Las personas que sacan buenas notas consiguen estatus y credenciales ante sus profesores y el resto de compañeros. Mientras que los estudiantes con notas más bajas se les hace sentir en cierta manera inferiores. El problema es que no todos somos iguales y todo el sistema educativo se sostiene al margen de los talentos y las preferencias individuales. Creando, así, una realidad paralela bastante artificial.

A medida que avanzamos en el sistema educativo la competencia es más feroz y justificamos la capacidad de estudio con la acumulación de títulos universitarios. Todo ello, por el simple hecho de que nos han inclucado que estudiar mucho, nos llevará a un gran puesto de responsabilidad. Llega el mundo laboral y te pegas la gran hostia. Saber estudiar y tener la capacidad de afrontar los gastos universitarios no te hace un mejor profesional. Y toda esa competitividad con el resto del mundo no ha servido para nada. Por lo que ser competitivo es absurdo.

La realidad es que muchas personas han llegado a la misma conclusión que tú y toda una generación,” la más preparada” , en el papel, pero no en la vida, se está matando por un puesto de trabajo. Al final la falta de puestos de trabajo cualificados, tiene una justificación muy simple, somos más personas compitiendo por algo que no ha crecido exponencialmente a la educación superior. Por el motivo que sea, pero esta es la realidad.

Al final la competencia se asemeja a la guerra, es presuntamente necesaria, la consideramos valiente pero al final es destructiva. Y yo me pregunto ¿Por qué compiten las personas entre sí? Marx y Shakespeare tienen sus propios modelos:

Por un lado Marx dice que las personas luchan porque son diferentes. Los pobres contra los ricos luchan por sus ideales contrapuestos debidos a unas radicalmente diferentes circunstancias materiales.

Por otro lado, Shakespeare con Romeo y Julieta no dice que no se sabe porque luchan los Capuleto y los Montesco, pues son familias poderosas y no tienen nada por lo que luchar, pero al final esa competencia acaba perjudicando a ambos.

En el mundo profesional y en la política nos pasaría como Romeo y Julieta. Muchos están más centrados en ascender y pasar por encima de los demás cueste lo que cueste, en lugar de pensar en crear un mundo mejor y cambiar las cosas. Perdiendo totalmente de vista el objetivo vocacional de la profesión que escogimos en nuestra juventud y poniendo todo nuestro empeño en nuestros rivales.

Deberíamos ser mas monopolistas, no en términos de empresa, sino en términos de persona. Un monopolio creativo supone productos que benefician a todo el mundo y beneficios para quien los crea. En cambio compitiendo no hay beneficios para nadie, pues no nos diferenciamos de los demás y al final todo se resume en una lucha por sobrevivir haciendo exactamente lo mismo que el otro pero dibujado con otro color. Y ¿A quién beneficia esto? A nadie. Es por ello que ser competitivo es una mala idelogía.

Si los océanos fueron creados azules, ¿por qué nos empeñamos en teñirlos de rojo?

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