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¿Por qué tienes tantas deudas? Y cómo salir de ellas

Deudas. A día de hoy quien más, quien menos, tiene alguna deuda. Un móvil pagado a plazos, una tarjeta de crédito de alguna tienda de ropa, un préstamo para un coche… Tener deudas se ha convertido en algo tan normal como cepillarse los dientes por la mañana. Pero el hecho de que tener deudas sea “normal”, no significa que se tenga que vivir endeudado para siempre.

Nos hemos convertido en una sociedad de suscripción. Todo se paga mensualmente o se aplaza en “cómodos plazos”. Vivimos de alquiler (porque comprarse un piso hoy en día, no es fácil), vemos la tv con Netflix o Hbo, escuchamos música con Spotify, compramos móviles pagándolos a plazos con la factura, compramos ropa a crédito, salimos a cenar a crédito y un largo etc.. Si te paras un momento a sumar todas esas “suscripciones mensuales”, estoy seguro que va a representar una parte importante de tu nómina o salario.

¿Cuál es el problema de todo esto? Que vivimos constantemente con deudas. La deuda roba tu presente y tu futuro. Las deudas te mantienen atrapado en un ciclo o “carrera de la rata” que hace imposible prosperar. Trabajas para tener dinero, para pagar deudas, y entonces no tienes dinero y tienes que trabajar más para tener más dinero para pagar… Las deudas empujan tus metas a un futuro casi inalcanzable. Pero quien se encuentra endeudado es incapaz de ver todo esto. Es tan fácil hoy en día endeudarse que es casi imposible ver la luz al final del túnel. Tras el golpe del COVID-19, existen varias trampas del dinero en las que no debes caer.

Para muchas personas, haber caído en las garras de la carrera de la rata ha sido una elección personal. Y muchas de ellas, eligen vivir endeudados en lugar de tomar medidas y ser “libres” financieramente hablando. Si estás dentro de este club, aquí te respondo a la pregunta de ¿Por qué tienes tantas deudas? Y cómo salir de ellas.

1. No quieres hacer sacrificios

¿Podrías vivir sin pedir comida a domicilio 3 días a la semana? ¿Cómo sería tu vida sin Netflix? Para conseguir las cosas que nos importan, tienes que renunciar a cosas importantes, no a cosas fáciles. Nunca conseguirás nada hasta que estés dispuesto a renunciar a algo que ames para construir un mejor futuro para ti. Si estás hasta el cuello de deudas, algo estás haciendo mal, y tienes que cambiar.

Tienes que renunciar a ciertas cosas de tu estilo de vida, para poder vivir mejor en el futuro. Tienes que vivir como nadie para que luego puedas vivir y dar como nadie más. Puedes vivir sin el nuevo Iphone, vas a ser feliz sin comprarte esa camiseta, puedes aprender a cocinar platos deliciosos (Youtube es una gran escuela) en lugar de pedirte algo. Pregúntate ¿A qué estoy dispuesto a renunciar temporalmente para salir de mis deudas?

2. Vives manteniendo las apariencias

No tengo claro si es por culpa de las redes sociales, pero en Instagram todo el mundo parece rico y en Linkedn todos son CEO. Mucha gente vive con la obsesión de enseñar lo maravillosa que es su vida, lo mucho que viaja, los restaurantes en los que come y el nuevo coche que se ha comprado, el pedazo de bodorrio que ha montado, o el piso que se ha comprado. Déjame decirte algo, es muy probable, que toda esa gente, está hasta el cuello de deudas.

Lo más probable es que vivan de arroz y macarrones toda la semana para poder hacer y tener lo que enseñan, o eso o siguen viviendo con sus padres a los 30. Mantener un estilo de vida así, con la mala calidad de empleo que hay hoy en día, es una ilusión. Si quieres dejar de endeudarte, no deberías dejar que las personas endeudadas sean un modelo a seguir.

3. Eres un superficial de mierda adicto a las cosas

¿Sabes qué tienen en común las personas endeudadas? Adoran las cosas materiales. Cuanto más tienen, se sienten mejores que los demás, y nunca pueden tener suficiente. Pero todo es falso.

Si te sientes identificado, voy a decirte algo: En algún momento (porque todos tenemos una mala racha financiera), no podrás pagar esas cosas. Tu adicción a las deudas y a las compras te pillará con los pantalones bajados, y te lo aseguro, no va a ser agradable. Va a ser tu peor pesadilla.

Parece que el sistema capitalista ha tergiversado lo que significa poder pagar algo. Hoy en día poder pagar algo es comprarlo a 4 años pagando la cuota mínima. ¿Te suena? Es absurdo. Es como comprar un billete de avión directo a un montón de deudas y años con la puta cabeza en el hoyo. Al final, vas a acabar gastando más dinero en pagos mensuales que si hubieras ahorrado un poco y lo hubieras comprado directamente. Porque el dinero a plazos no es gratis, viene acompañado de un gran invento de la humanidad que se llama interés.

Un coche o una casa es una historia distinta, supone un gran gasto y es normal aplazar los pagos. Pero en cuanto al resto de bienes materiales, no deberías comprar cosas que no puedas pagar en un solo pago.

Una regla de oro: Cuando sientas el impulso de comprar algo, espera 7 días. Si en una semana ya no despierta en ti esa euforia, es que no merece la pena que lo compres o no lo necesitas.

4. Has perdido la esperanza

Sé lo que es eso. Cuando vives sepultado por una cantidad de deuda importante, es fácil sentir que no hay salida. Que no hay luz al final del túnel. Vivir sin poder comprarte una puta camiseta o sin salir a cenar es una mierda. Sé lo que es ver tu cuenta destrozada el día 1 tras haber hecho los pagos mínimos y ver que la deuda no baja. Es fácil sentir que nunca vas salir de la carrera de la rata. Y también sé, que a veces, te planteas dejar de pagar. Pero las consecuencias a largo plazo pueden condicionar el resto de tu vida. Pues es muy probable que no te puedas comprar nada a plazos en el futuro. Ni siquiera una triste lavadora.

Muchas personas siguen endeudadas porque tienen miedo de echarle un par y hacer algo. Tener deudas al principio es cómodo, porque piensas que tienes dinero disponible “por si acaso”, pero al final cada pequeña cosa se convierte en una compra a plazos. Si cada mes utilizas la tarjeta de crédito o pides un préstamo rápido, es difícil hacer un cambio de vida.

Reventar una montaña de deudas da miedo. He estado en esa situación, y no es nada bonito. Pero déjame decirte una cosa, los plazos son un número de meses, y tras ese número la deuda es 0.

5. Tus deudas no son una prioridad

Ahora ya es demasiado tarde y ya estás endeudado. Puedes imaginar tu vida sin deudas pero no estás tomando acción para llegar a cumplirlo. Piensas, voy a elaborar un plan para hacerlo. Te planteas elaborar un presupuesto, un plan para adelantar deuda. Pero llega el mes siguiente y no has hecho nada.

Pagar por adelantado deudas no le gusta a nadie. Cambiar tu estilo de vida es bastante duro, pero el resultado de conseguirlo vale la pena. Convierte eliminar tu deuda en una prioridad y te aseguro que no te arrepentirás.

6. No sabes gestionar tu dinero

¿Sabes por qué no sabes gestionar tu dinero? Por que nadie nos ha enseñado a hacerlo. Nuestra sociedad ha hecho que, hablar de dinero, sea un tabú. Tus padres te han enseñado que no se habla de dinero. Pero la forma en que tus padres han gestionado su dinero o lo mucho o poco que te han hablado de él, ha impactado subconscientemente en tu concepción sobre el dinero.

Aprender a gestionar tu dinero te ayudará a alcanzar tus metas financieras muchísimo más rápido. No temas hablar de él. Quien te diga que el dinero no le importa es un mentiroso de mierda. A todos nos gusta el dinero, las cosas que compra, el status que te da o las posibilidades que te da. El dinero no da la felicidad, pero hace las cosas más fáciles.

Si quieres un punto de partida te recomiendo que visites nuestro artículo Gestiona tu dinero como un judío. No es la Biblia, pero es un buen comienzo para tu educación financiera.

7. Te has convencido a ti mismo de que ganas poco

Elon Musk dijo un día una frase muy cierta acerca del salario: “Te pagan proporcionalmente a la dificultad de los problemas que resuelves” Y lo primero que debes pensar cuando piensas que ganas poco dinero (y quítate de la cabeza frases como “tengo derecho a un salario digno” o “mi empresa gana millones”), es sí realmente tu trabajo aporta tanto cómo para merecer más dinero por ello.

La segunda cosa que quiero que sepas es que los ingresos que recibes no son el problema, el problema es tu comportamiento. Gastar más dinero del que tienes te hará permanecer endeudado siempre. Es así de simple.

Puede que ganes poco dinero, o mejor digamos, menos del que te gustaría. Pero el problema no es lo que ganas, el problema es tu comportamiento con el dinero, en qué lo gastas y qué cosas en las que gastas ese dinero provoca tus deudas. Una vez lo identifiques, y lo cortes de raíz, te aseguro que, al menos, tus deudas no irán en aumento. Es un primer paso.

Un segundo paso sería temporal o permanente, en las 8 horas restantes que tienes del día, o el fin de semana, hacer algo que meta dinero en tu bolsillo. Es muy fácil llegar a casa, sentirse cansado y reventar el sofá viendo Netflix.

Pero ¿Y si dedicas al menos una parte de ese tiempo a ganar dinero? Un segundo trabajo a tiempo parcial o los fines de semana cómo repartidor o freelancer por internet, o un pequeño emprendimiento que no suponga mucha inversión. Un canal de youtube, un blog o comprar cosas por aliexpress y venderlas en apps como Vinted o Wallapop. Solo son pequeños ejemplos que pueden marcar la diferencia en una situación desesperada.

También puedes intentar pedir un aumento o buscar un trabajo mejor pagado, pero en la era del COVID-19, te diría que no es una opción viable. Al menos, por ahora.

Si no mueves el culo no vas a conseguir nada. No permitas que un par de números en la cuenta bancaria te impidan seguir adelante.

8. No tienes un presupuesto

Si no tienes un presupuesto mensual, no estás gestionando tu dinero. Es así de fácil. Vas a ser un hámster que corre en una rueda infinita de deudas de la que jamás saldrás. No tener un presupuesto mensual significa que no tienes un plan para tu dinero. Si no le dices a tu dinero dónde tiene que ir, te digo donde se va a ir, fuera de tus bolsillos.

No es ciencia espacial. Es tan fácil como dibujar una tabla de ingresos y gastos en un papel. En cuanto lo hagas, te darás cuenta de que gastas más de lo que ganas y ahí está el origen de tus deudas. Hoy en día, identificar en qué gastas es muy fácil, el mercado está plagado de apps que, conectadas con tu banco, te dicen exactamente en que lo gastas. E incluso los propios bancos tienen esta opción en su banca electrónica.

Tienes que ser inteligente con el dinero, pues hacer un presupuesto para el mes que viene no basta. Tienes que hacer un seguimiento de tus gastos después de que hayan ocurrido. Y anotar cada uno de ellos. Y sobretodo, tienes que hacer un presupuesto para gastos futuros. Pagos grandes como el seguro del coche o un cambio de piso si tu contrato de alquiler está a punto de vencer.

Por ello, yo te recomendaría que hicieras como mínimo un presupuesto para los próximos 6 meses. Así no te pillarán las cosas por sorpresa y estarás preparado.

9. No has cortado las tarjetas de crédito

Si conservas las tarjetas de crédito y sigues utilizando el disponible, es imposible que salgas de las deudas, pues vas a seguir endeudándote mucho más. No lo hagas, córtalas, bloquéalas. Si ya has pagado una deuda por completo, cierra la cuenta y acaba con esa deuda para siempre.

Una tarjeta de crédito no es un fondo de emergencia, es un trozo de plástico que lo único que va a hacer es joderte la vida.

10. No tienes un plan

Acabar con tus deudas no es fácil. Requiere trabajo duro y disciplina. Pero no es imposible. Solo necesitas un plan, y tengo uno para ti.

El método de la bola de nieve de la deuda es un conocido plan para acabar con las cadenas tan pesadas que la deuda ha traído a tu vida. Voy a darte los pasos de este método pero prométete a ti mismo que vas a seguirlos con una obsesión enfermiza.

  1. Enumera todas tus deudas desde la cantidad más pequeña hasta la más grande.
  2. Sigue pagando los pagos mínimos de las deudas como has venido haciendo hasta ahora.
  3. La deuda más baja de la lista va a recibir un tratamiento especial. Quiero que ataques esa deuda como si te fuera la vida en ello. Cada ingreso extra, cada moneda que te sobre del presupuesto, todo eso son tus balas para matar esta deuda. Mata a esta hija de puta lo antes posible. Una vez se haya ido de tu vida, va a ser para siempre.
  4. Una vez hayas acabado con la primera deuda, coge la cantidad que estabas pagando de cuota de la deuda que te has cargado y destínalo a la siguiente en la lista.
  5. Repite el proceso con todas las deudas de tu lista hasta acabar con todas.

Te va a llevar un tiempo, salir de la carrera de la rata no ocurre de la noche a la mañana. Mucha gente toma la determinación de acabar con sus deudas todos los días y ¡Hoy es tu turno! ¡Vas a coger toda esa deuda y le vas a dar una paliza de muerte!

Bonus: Una lección que aprendí de las deudas

Cuando pienso en aquella temporada que viví endeudado hasta los ojos me di cuenta de algo. Se puede vivir dignamente con poco dinero. Cuando has estado endeudado un período largo de tiempo, te acostumbras a vivir con ridículamente poco.

La enseñanza que te da un período largo de tiempo endeudado es que puedes vivir por debajo de tus posibilidades y que sigues teniendo cosas por las que estar agradecido. Tienes un techo, comida en la mesa y seres queridos a tu lado. Quizá no puedas darte caprichos, pero si no los has tenido, y sigues vivo, es que realmente no merecen la pena, o al menos, no tanto.

Vive por debajo de tus posibilidades, crea un fondo de emergencia de al menos 6 meses. La pandemia del COVID-19 nos ha demostrado que si tenemos un colchón sobre el que caernos, la ostia no es tan fuerte. Invierte tu dinero. El dinero en el banco pierde de media un 2% anual debido a la inflación. Tener un plan para tu futuro, es un seguro de vida para los años que vendrán. Creo que nadie puede poner la mano en el fuego de que recibiremos una pensión cuando seamos viejos. Pero esto es solo mi opinión.

El resto, depende de ti.

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