Lo que te han contado es mentira, emprender es un puto infierno.
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¿Odias a tu jefe? 5 pasos para darle la patada

Tu jefe es un capullo. Seguramente lo odies porque piensas que lo es (probablemente lo sea). No te preocupes, no estás solo. Hay una frase que dice que “los empleados dejan a los jefes, no a las empresas”. ¿Tú odias a tu jefe?

No estar satisfecho con tu trabajo, no quiere decir que el trabajo en sí sea el problema. Lo más probable es que estés haciendo lo correcto, pero en la empresa equivocada. A veces un cambio en tu carrera es lo que necesitas. Lo de estar 40 años en una empresa hasta que te jubiles es del siglo pasado, y déjame decirte algo, no pasará. Y si pasa, estarás amargado, pues nadie es capaz de aguantar al mismo imbécil más de 3 años. Te lo digo por experiencia.

Puede que odiar a tu jefe esté desbaratando tu moral. He estado en ese sarao, te comprendo. Pero si me permites decirte algo, es que aunque haya muchos jefes capullos, también hay muchos líderes a los que podrías considerar modelos a seguir.

Lo que no puedes permitirte es vivir amargado de lunes a viernes esperando al fin de semana. Eso joderá el resto de aspectos de tu vida. Por lo que me gustaría darte una guía para mejorar tu relación con tu jefe o directamente darle una patada en el culo y no mirar atrás.

Los 5 pasos para darle la patada a tu jefe

Paso 1 Pregúntate por que odias a tu jefe

Nadie odia sin motivo. Tienes que ser una persona muy retorcida para hacerlo. Por eso deberías analizar por qué odias a tu jefe.

¿Come con la boca abierta cuando estás reunido con él? ¿Se saca pelotillas del ombligo en tu presencia? ¿Te pide algo enorme que es para ayer? ¿Te comes un millón de horas extras por su culpa? ¿Tampoco te las paga?

O, puede que hable mal de ti, mienta sobre tus acciones, te menosprecie, se lleve el crédito de tu trabajo o te prometa el cielo y luego lo único que consigues es comer más mierda cada día. Hoy en día el término más responsabilidad solo tiene una definición, comer mierda hasta que te atragantes. ¿Otro platito más? Sí por favor, necesito este trabajo.

Tómate tu tiempo para encontrar los motivos de ese odio. Pero una vez lo tengas, pregúntate si eso puede cambiar o si es algo que no estás dispuesto a tolerar.

Paso 2 Mírate en el espejo

Puede que tu jefe sea un capullo. Pero si piensas lo mismo de todos los jefes que has tenido, hay un denominador común. Tú. La mayoría de emprendedores tenemos problemas con la autoridad, recibir órdenes y agachar la cabeza (yo me prometí que no lo haría nunca más). Yo te recomiendo que jamás agaches la puta cabeza. Pero si quieres ser un lameculos, adelante.

Quizá tu jefe eleve la voz porque no estás desempeñando del todo bien tu trabajo, o no todo lo bien que podrías o deberías. Si algo he aprendido de los conflictos (muchos) en el mundo laboral, es que a veces hay que mirarse al espejo y ver si eres el causante del problema o si estás contribuyendo a él.

Seamos honestos, muchas veces pensamos que merecemos el cielo cuando en realidad nuestro trabajo no lo merece. Elon Musk dijo en una entrevista que “te pagan en proporción a la complejidad de los problemas que resuelves”. Y puede que tu trabajo no sea tan importante.

Por ello, estar hasta las narices de tu actual trabajo, es un buen momento para preguntarte sobre tus elecciones profesionales. Debes preguntarte si no estás satisfecho con tu jefe o si no estás satisfecho con tu carrera profesional.

Si eliminas a tu jefe de la ecuación, y tu trabajo te encantaría si no fuera por tu jefe, entonces estás en el camino correcto. Pero si no es así, entonces no estás en el lugar adecuado y deberías buscar un nuevo trabajo.

Paso 3 Coge a tu jefe por banda y ten una conversación difícil

Una vez has reflexionado sobre lo que no te gusta de tu trabajo o de tu jefe, es momento que se lo digas a la cara. No tengas miedo. ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Que te despidan? Si no estás a gusto, tampoco es un gran problema. Pero antes de tirar la toalla en tu actual empresa, debes tener esa conversación.

El enfoque que yo le daría es ser honesto con las cosas que te molestan o que hacen que levantarte cada mañana para ir al trabajo sea un verdadero infierno. Buscar una solución común puede ser muy útil.

Si puedo ponerte un ejemplo, en algunos de los trabajos que he tenido mi mayor frustración ha sido tener un techo de crecimiento (tanto laboral como económico) y estar encasillado haciendo las mismas cosas día tras día, año tras año. Y directamente lo he planteado así. A veces sale bien y a veces sale mal. Pero es necesario que tengas esa conversación, que expreses lo que te molesta. Estar 40 horas a la semana amargado no es sano.

Tu jefe puede estar receptivo a esta conversación o no. Pero después de esta conversación tendrás una cosa clara, encontrar una razón para quedarte o salir por patas.

Paso 4 Dale algo de tiempo a tu jefe para ver qué pasa

Aunque suene contradictorio, los cambios no pasan instantáneamente después de “la conversación”. Normalmente, debemos dejar un período de gracia para que la empresa o tu jefe actúe. Puede que la empresa no esté en su mejor momento para un aumento de sueldo, o puede que no haya una posición disponible. Dales un poco de margen.

Si pasado el tiempo todo sigue igual, pregúntate ¿Odias a tu jefe todavía? Si es así, entonces es momento del quinto paso.

Paso 5 Si aún odias a tu jefe, dale la patada

Una cosa es dar tiempo a alguien, y otra muy distinta es esperar para siempre como un panoli. Al final, tú decides sobre tu vida. O te quedas y te amargas, o te vas.

No dejes que nada ni nadie te intimide. El mundo laboral está lleno de ofertas de trabajo (vale ahora algo menos), pero no tienes por qué quedarte en un sitio que hace que te sientas miserable.

Una vez cumplidos todos los pasos si no hay cambios, tienes que tomar la decisión y si odias a tu jefe, tienes que darle la patada de una vez. Eso sí, con elegancia. No te vayas tirando una mesa por encima de su cabeza.

Estar en el paro unos meses, puede ayudarte a descubrir cosas que no sabías sobre ti mismo. Y puede ser el mayor reto para encontrar una empresa donde realmente te valoren por tu trabajo.

Recuerda, el miedo mata a más personas que las balas. Dale la patada a tu jefe.

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